¿Que Soy?



Le dije a mi bella compañera que salía a la plaza a buscar que soy y, aun cuando para ella es clarísimo el tipo de salame que soy yo, me saludo y añadió trae también un poco de jamón cocido y pan por favor. Me di cuenta de que no da puntada sin hilo para cerrar la puerta con un adiós.

Caminaba con el mismo ritmo de un pedaleador. Es decir que era como un bípedo con problemas de locomoción en la cabeza que daba sus pasos sin el andador; medicamentado por la experiencia de viernes y sábados.

Tenía como obsesión la lista, que soy jamón y pan, quizás un chancho capaz de sudar; podría ser tanto si comenzase a estudiar pero ya había quedado en que iba a comprar sin indagar la procedencia de los productos, tal como soy un bruto

¡Que sol! Es el típico día al que se refería Perón, pero no les he dicho que era plena nochecita en esta patria Argentina abandonada, sin ayuda solidaria. Seré yo quien haga la carga de estas letras corrompidas que se vendieron a cambio de nada. Debo de tener una mercería o sería que no he entendido lo que nadie ha explicado entuavía.

Sordo o muy negado no tengo una pista, les he dicho caminando, sin seguir una carrera, sin dinero elitista para adquirir las porquerías que se la pasan ofertando. Me cegó la cartelería de productos de baño que predican de la mierda verde, roja y amarilla; que prometen nuestras heces serán las que más brillen en todo el oeste al este del mostrador barandilla donde se venden estos ocotes de pacotilla.

¿Qué soy? Un eslabón de la cadena alimenticia, un huevón, Matías el que se olvida del cerdo y la panadería. El encargado de la memoria, de hacer hoy, de cosas traídas, de la expedición.

El que pregunta averigua su condición dado que no hay verdades ambiguas. El espejo que rompió fue en una de las pesadillas que aun no soñó, aunque teme que esa imagen le persiga, aunque crea que la vio en el lavabo luego de una comida y su resultado ulterior.

Este chiquero con suciedad hasta las paletillas me llena de calor pues están las dos cocidas a las caderas de bailador. Sigo a esa musiquilla que solo escucho yo, que la toca el libretista en el son del cuaderno, ese que es de mi autoría como delitos diversos.

Hace tiempo que no me veía convirtiendo la prosa en verso. En esta matriz es mi puntería la que me dio el puesto de arquero; siempre y cuando haya un partido al que podamos referirnos. Es que soy un escritorzuelo y estos mis delirios.

  

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