A una Docente


Siempre he sido un inconsciente
Siempre he sido temerario
Llegando a los cuarenta me he entregado a una docente
He sido captado por su media docena de labios
Con solo mirarla llego a homo erectus
Como esmeraldas son sus sentimientos
Por esos dos pechos soy aventurero
Habitualmente exploro todo su cuerpo
¿Entienden? Le adoro el concepto
Cuento con su abrazo en todo momento
Ella sabrá explicar lo que yo no entiendo
Ella estará con la constancia del suelo

La primera vez que la vi fue en un museo
Le invite a un café y a ofrecerle mis besos
Tonto me retrase pero ella me dijo te espero
Para hacerte feliz entre tacita y deseo
Escucharla es invertir en sabiduría los sesos
La educación la esparce similar a los libros
Basta con verle reír para saber que es perfecto
Su padre para mí fue un ingeniero genético
Tenemos el fin de que sea continuo
Algunos tropiezos en el currículo
La muerte delante como un argumento
El mutuo compromiso de llegar hasta eso

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