Una Mujer


Acostumbrada a esperar por actitudes que el género solo logra en la literatura.
Los ojos claros, límpidos, enjuagados puesto que, a veces,  el peso de la humanidad toda es demasiado para ese vientre aun plano.
Y con todo e intrigas, miradas incluidas, desde la figura pasando por las comidas. Sudando panes entre encajes, sin fortalezas ni torres de homenaje.
Independiente y al mismo tiempo es pichón aterido y aterrado, descubriendo del mundo lo malvado.
Así te descubrí, montada en esas sandalias que parecían acariciar tus piernas, al tiempo que se cantan loas a tus tobillos.
Si, son tus ojos los de la niña pilla y eso que ahora te maquillas.

Mec 151210

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